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LAS EXPLOSIONES DE AMMÁN: UN ANÁLISIS POLÍTICO POSTERIOR |
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Por Hisham Al-Bustani *Traducido del árabe por jamal halawa Toledo a 14.11.2005 |
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Se ha apagado el fuego, hemos enterrado a amigos, a queridos y a hermanos, y soltamos lágrimas ardientes por la desaparición de jóvenes, hombres y mujeres, niños y ancianos, que en ningún día, estuvieron en “el campo de los enemigos”, ni siquiera fueron parte de un proyecto imperial-sionista o sus derivados, ni parte de unos regimenes que conspiraron contra su nación hurgando en la contrariedad regionalista que, contradice al abecedario de nuestra existencia como nación. Habían sido gente normal…muy normal, la encuentras en la calle y en la tienda, la transmites tus preocupaciones y te entienden porque son como tu, como nosotros. Gente normal, como por y junto a quien luchamos, porque si la lucha no es por la gente normal, ¿por quien sería entonces? Porque si la lucha es para asesinar a la gente normal, eso no sería lucha, sino, un ladrillo dentro del muro de los enemigos de la gente que conocemos bien desde primeros del siglo XX, pasando por la usurpación del sudoeste de Siria (Palestina) y la usurpación de Iraq, hasta el humillante jadeo para seguir a los americanos y a los sionistas a través del despojo de lo que queda de dignidad, panarabismo e intereses del pueblo. Al repasar la lista de los muertos y sus historias, se te reafirma la magnitud de la herida-sueño árabe que yace en Ammán: la boda del hotel Radisson que ha reunido a los familiares procedentes de la localidad de Sílet Al-Dhaher (Palestina), y que llegaron desde cuatro lugares de la patria: Kuwait, Jordania, Palestina y demás países del exilio, y a los que se mezcló su sangre con la sangre karaki (de Karak, Jordania) que nunca había renunciado a su patria. Los muertos del hotel Al-Hayat son saudíes, bahreníes y jordanos que pasaban juntos, una bella noche ammaní; y un director de cine sirio que llevó sobre sus espaldas, el sentimiento panarabista e islámico, junto a su hija, casada con un tripolense (del Líbano): venían para asistir a una boda de sus amigos en Jordania, pero la muerte estaba más cerca. Así somos nosotros los pueblos: nuestra vida natural es una refutación tajante contra la mentira que dice “el país primero”… puesto que todos en la patria (me refiero a la gran patria y no a los cantones artificiales), somos familia y amigos que nos conocemos el uno al otro, nos casamos entre nosotros, aquel podría ser el primo de éste y éste podría ser cuñado de aquel…así ha sido durante miles de años, y así será miles de años después. Pero lejos del instrumento de la explosión criminal cuyos indicios señalan a la organización de Al-Qaeda en Mesopotamia, deberíamos analizar el suceso y sus consecuencias para poder conocer al interesado de éste crimen, por ello, exponemos seguidamente, el resultado político de las explosiones criminales en Ammán: A) Muertos y heridos que no son ocupantes, ni usurpadores, ni colaboradores, ni represores, ni opresores, ni corruptos y ni comerciantes con el sustento del pueblo y sus recursos, representando su reunión circunstancial en Ammán, una paradoja contra la mentira regionalista y seccionista, que tanto los americanos como los israelíes, se esfuerzan en difundir en la zona: (jordano-palestino, sirio libanés, chiíta-sunní, kurdo-turcomano-asirio-caldeo-druso, musulmán-cristiano-copto, iraquí-árabe (extranjero)…etcétera hasta el final de la estrofa). B) Movilizar a la calle jordana bajo el eslogan del proyecto regionalista llamado”Jordania Primero”, sus pilares, sus derivados y sus diferentes dimensiones. Y bombear una nueva carga en lo que llaman “Identidad Regional Jordana”, en pie de igualdad con el acrecentamiento de las identidades regionales en los países de la zona: (acrecentamiento de la identidad regional libanesa después del asesinato de Al-Hariri, acrecentamiento de la identidad regional iraquí después de la ocupación de EEUU). Y como la elaboración de la “identidad regional” para los países que el colonialismo británico/francés, garabateó sus mapas en el tratado de Sykes/Picot (el año 1916), es un prologo para suprimir la identidad árabe y su proyecto representado en la liberación, la unidad y la soberanía del pueblo sobre su dignidad, su tierra, sus recursos y su futuro, lo que está claro, es que el acrecentamiento de la identidades regionales, es también, el prologo de la amplificación de las identidades inferiores (la étnica, confesional, racial) como en el Líbano o Iraq, lo que a su vez conduciría, a seccionar lo que ya estaba seccionado en su origen. C) Introducir el término “terrorismo”, según el concepto americano, en la vida política jordana en sus dos versiones: la oficial y la opositora. Se sabe que el concepto americano sobe el “terrorismo”, es un término holgado, nublado e inconcreto deliberadamente, y se mezcla a través de él, entre los atentados criminales (como en las explosiones Ammán) y los atentados de la legitima resistencia armada; ello se reflejará en la vida política pública del país, vía arrinconamiento de las fuerzas nacionalistas que apoyan a la resistencia iraquí y que rechazan el proceso político en marcha y sus derivados bajo la ocupación, en la casilla de los que “sustentan al terrorismo” y de los “instigadores” del mismo, por lo que serán expuestos a una represión, tal vez, sin precedentes, particularmente ahora, cuando se firman acuerdos de seguridad entre el gobierno jordano y el gobierno iraquí, formado éste último, bajo la sombra de la ocupación y su soberanía. Es posible también, que dicha represión alcance a quien apoyen a la armada resistencia palestina y a los atentados de martirio contra la identidad sionista. D) Descuidarse completamente sobre los auténticos terroristas en la zona y que son la ocupación americana y sionista (y antes que ellos, la francesa y la inglesa), así como, de los horrores que cometen tanto en el plano regional como en el plano internacional (campos de concentración secretos, desplazar a los presos de un país a otro para que sean torturados, la privación de una representación de defensa colegiada, la privación del derecho a denunciar y alegar ante un Tribunal, los juicios militares, los asesinatos, el intento de invertir regimenes democráticos [Chávez] y miles de páginas más sobre violaciones de derechos humanos). Y descuidarse sobre la realidad de que todos los incendios que están en llamas en la zona árabe desde comienzos del siglo XX y hasta ahora, son el resultado directo de dichas ocupaciones, es más, porque los incendios habidos en Iraq, Arabia Saudí, Siria, Egipto y El Líbano desde hace tres años, no habían hecho ignición hasta que llegó a la zona el promotor de la “democracia”, “la libertad”, el difusor de “la paz” y “el bienestar”: me refiero al ejercito de EEUU, a sus servicios de inteligencia y a todos aquellos que les juntaron. Así vemos, que el resultado político de dichas explosiones criminales, fluye en la casilla favorable a la consagración del seccionismo, la consagración de lo que se venía trabajando desde hace años en cuanto a la identidad regionalista, porque tener a la gente normal como objetivo, facilita la difusión de dichos proyectos, identidades y el concepto americano-sionista sobre el terrorismo. Además de maniatar, presionar y amenazar a los que resisten a la normalización de relaciones con el proceso político seccionista de la ocupación norteamericana en Iraq, y a los que rechazan cualquier solución política bajo su bandera, convirtiéndolos, en un objetivo a perseguir utilizando el pretexto de que “apoyan al terrorismo” o “lo instigan”. Ello, tal vez, repercuta también sobre los que resisten a la normalización de relaciones con el enemigo sionista. En fin, afirmamos nuestra condena a las explosiones criminales en Ammán y vemos que el resultado político, fluye a favor de los enemigos del proyecto de liberación árabe. No caeremos en la trampa de EEUU y la entidad sionista adoptando su concepto sobre el terrorismo. Y no perderemos la brújula que nos señala que ambas ocupaciones, la norteamericana y la sionista, son el terrorismo, y que resistirse a ellas, es legítimo en todos los sentidos. * Escritor y activista en el movimiento anti-normalización de relaciones con Israel y del movimiento anti-globalización. Miembro del Comité Sindical Anti-Normalización en Jordania. |